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Primera evidencia de ADN humano antiguo en las paredes de las cuevas

  • El descubrimiento, publicado en la prestigiosa revista Nature Communications y en el que colabora la Universidad de Extremadura, es fruto de un estudio multidisciplinar sobre arte rupestre paleolítico en España y Portugal
  • El ADN humano recuperado tiene al menos 2.000 años de antigüedad, lo que demuestra que estas superficies pueden conservar rastros biológicos durante largos periodos de tiempo, arrojando luz sobre la actividad humana prehistórica incluso en ausencia de huesos, sedimentos o artefactos arqueológicos

21/07/2026. Por primera vez, los científicos han demostrado que el ADN humano antiguo puede sobrevivir durante miles de años en las paredes de las cuevas, abriendo nuevas vías para estudiar la actividad humana prehistórica. Este estudio interdisciplinar se llevó a cabo en el marco del proyecto First Art, liderado por investigadores de España y Portugal, en colaboración con investigadores del Planck Institute for Evolutionary Anthropology (Leipzig, Alemania).

El proyecto First Art nace en Extremadura de la mano de Hipólito Collado Giraldo, Jefe de la sección de Arqueología de la Dirección General de Patrimonio Cultural y Documental de la Junta de Extremadura, con la colaboración, desde sus inicios, de José Julio García Arranz, profesor titular de Historia del Arte. Ambos investigadores se integran en el grupo Patrimonio&ARTE. Unidad de conservación del Patrimonio Artístico de la Universidad de Extremadura.

Entre 2022 y 2025 se tomaron muestras de 11 cuevas de España y Portugal, en especial en motivos e improntas de manos realizados con pigmento rojo en las que se consideran las representaciones más antiguas de estos conjuntos. Mediante el empleo de técnicas de última generación para su extracción y secuenciación, los investigadores detectaron ADN humano con una antigüedad de más de 2000 años en una costra calcítica pigmentada de la Cueva de Escoural (Portugal), si bien lo sorprendente y novedoso fue el hallazgo de ADN humano antiguo también en varias zonas sin pigmento de las paredes de la propia Escoural y de la Cueva del Covarón (Asturias).

La obtención de ADN humano en tan solo uno de los 24 paneles de arte rupestre muestreados sugiere que las propias superficies pigmentadas rara vez retienen suficiente ADN para seguir siendo detectables después de miles de años, como sería deseable. Sin embargo, demuestra que el ADN en las paredes puede sobrevivir durante milenios, vinculado al contacto humano directo (como tocar, frotar o el depósito de fluidos corporales) o bien la preparación o aplicación del pigmento pictórico.

José Julio García realizando labores de documentación fotográfica en la Cueva De Escoura

El papel de la UEx en esta investigación

Investigadores de la UEx han contribuido a este hito científico, formando parte del equipo de especialistas que ha llevado a cabo las labores de sondeo, identificación y caracterización arqueológica de las representaciones rupestres elegidas para el muestreo y dotando del necesario contexto e interpretación de estos enclaves.

Específicamente, el investigador José Julio García Arranz ha realizado la documentación fotográfica de los paneles pictóricos seleccionados y de los procesos de trabajo desarrollados dentro de las cavidades:

“El descubrimiento es muy relevante, pues permite complementar la información genética con la que tradicionalmente hemos contado (a través del análisis de los sedimentos en el suelo de las cuevas, los restos óseos o los útiles fabricados con materiales orgánicos), revelando aspectos de la presencia y el comportamiento humano del pasado que otras fuentes no pueden esclarecer”, declara el investigador.

Sin duda, este hallazgo abre una nueva frontera en el campo de la arqueogenética. Mediante el análisis del ADN hallado en las paredes, los investigadores podrían conocer mejor a los ocupantes de las cuevas, determinando, por ejemplo, su sexo biológico y su ascendencia genética, incluso en ausencia de restos óseos y sin alterar los depósitos arqueológicos.

“Parece fascinante pensar que cavidades decoradas u ocupadas en el más remoto pasado (como es el caso de Maltravieso, en pleno casco urbano de Cáceres) conserven en sus paredes, además de sus valiosas representaciones rupestres, auténticos archivos genéticos que pueden proporcionar una información privilegiada sobre los artistas que crearon aquellas obras o las comunidades antiguas que desarrollaron allí su actividad”, concluye.

Sobre el proyecto First Art

First Art tiene como objetivo el estudio y caracterización técnica y morfológica de las manifestaciones artísticas más antiguas del arte paleolítico. Inicialmente el proyecto se circunscribió a la zona del sur y suroeste de la península ibérica, con investigaciones en la cueva de Maltravieso (Cáceres) y la cueva de Escoural (Montemor-o-Novo, Portugal), aunque actualmente ha ampliado su marco de actuación a toda la península, habiendo realizado estudios en cuevas de Asturias, Cantabria (entre otras la cueva de Altamira) y Andalucía, y, a escala global, con actuaciones en Reino Unido, Croacia, Sudáfrica o Colombia.

Gracias a la incorporación de equipos científicos de Canadá, Italia, España, Portugal, Reino Unido y China, el proyecto aplica técnicas analíticas de última generación, con dataciones sobre costras de carbonato (Uranio-Torio), análisis sobre la composición de los pigmentos o metodologías de escaneado e infografía 3D en la documentación precisa del arte rupestre o para crear recorridos virtuales de alta definición. Ahora, en colaboración con investigadores del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, el equipo amplía sus análisis para incluir el estudio del ADN antiguo preservado en el arte rupestre y las paredes de las cavidades prehistóricas.

Bibliografía:

Bossoms Mesa, A., Essel, E., Jáuregui, L. et al. Investigating ancient human DNA preservation on cave walls and in rock art.  Nature Communications 17, 5561 (2026). https://doi.org/10.1038/s41467-026-74234-2

Fuente: Servicio de Difusión de la Cultura Científica